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Or

Acta Ortopédica Mexicana

ORIGEN DE LA REVISTA
DE LA SOCIEDAD MEXICANA DE ORTOPEDIA

 

 

Tomado del documento preparado para celebrar el 60 aniversario de la Sociedad Mexicana de Ortopedia
escrito por el doctor Luis Gómez Velázquez

Una de las tareas complementarias de la medicina es la divulgación del conocimiento y para alcanzar este fin se cuenta con las revistas médicas. Escribir es parte esencial de la profesión médica, es la etapa final y en algunos aspectos la más importante de la investigación científica, la práctica profesional y la enseñanza, implica la publicación de los resultados, lo cual debe ser hecho de la mejor manera posible para que el trabajo efectuado conserve, al comunicarse su valor completo y quienes lo lean lo interpreten con exactitud. Se dice “que trabajo realizado y no publicado es como si nunca se hubiera realizado”.


Desde su fundación en 1946, la sociedad Mexicana de Ortopedia, tuvo por sus miembros, la necesidad de divulgar el conocimiento, la experiencia de su práctica profesional, así como la enseñanza entre la comunidad médica. Hasta ese momento, el conocimiento se obtenía de libros y revistas extranjeras, especialmente de habla francesa, los cuales eran fuentes de indudable enseñanza, pero que no reflejaban la realidad de la práctica médica a nivel de la ortopedia en México.


Fue así, como se inició la primera etapa de la Revista de la Sociedad Mexicana de Ortopedia en enero de 1950, con el nombre de Anales de Ortopedia y Traumatología. El primer Comité Editorial estuvo formado por los doctores Alejandro Velazco Zimbrón, Ernesto Miranda Ortiz, Joaquín Carmona Paulin y Pedro Rosas Balanzario, presidente de la Sociedad, que dio todo el apoyo para la conformación de la revista.


El primer editorial fue firmado por el doctor Ernesto Miranda Ortiz, hablaba de la necesidad de tener un órgano a través del cual el especialista en Ortopedia pudiera dar a conocer y divulgar su experiencia y el hecho de que la Sociedad Mexicana de Ortopeda, fundada en la ciudad de México en 1946, diera a conocer este primer número, su revista oficial, “Órgano de difusión de las actividades científicas de los ortopedistas mexicanos”.


Como es de suponer, a pesar de que todos estos médicos, maestros y virtuosos de la medicina, no eran buenos redactores, pues no habían tenido la oportunidad de seguir un curso formal de redacción científica y generalmente lo realizaban imitando el estilo y el método de otros autores, en este caso extranjeros. Sus escritos señalaban dos aspectos fundamentales: la claridad y la ética de sus investigaciones.


Pero a pesar del enorme entusiasmo del Comité Editorial, que entre paréntesis, tenía un desconocimiento completo sobre la edición, no había el suficiente apoyo económico para poder mantener a la revista y había escasez de artículos, esto ocasionaba irregularidad en su publicación, lo que llevó a su pronta desaparición. El doctor Leonardo Zamudio, por su parte, señala que en el II Congreso de la SICOT, efectuado en 1953, en la ciudad de Río de Janeiro, se acordó que todas las revistas latinoamericanas desaparecieran y se fundieran en una sola: la Revista de Ortopedia y Traumatología, edición Latinoamericana, lo cual fue cumplido por México, proyecto que fracaso y rápidamente hizo desaparecer la nueva revista.


Con el presente número, damos comienzo a un anhelo largamente acariciado, y que tuvo su génesis, al mismo tiempo que la idea de formar la Sociedad Mexicana de Ortopedia y Traumatología Latino Americana, reuniendo primero a los iniciadores y después a los delegados de las diversas naciones del continente americano, que por diversas razones no pudo llevarse la práctica con anterioridad.


Después de la fundación de la entidad que nos congrega, podemos decir con verdad que entramos de lleno a la segunda etapa de un proceso de finalidad científica y social, que ha de proporcionarnos muy gratas satisfacciones, la creación del nexo de enlace permanente no podía retrasarse, sin paralizar hasta cierto punto las ansias de progreso que a todos nos animan, Por su intermedio estaremos a menudo fuera de los límites de nuestras respectivas patrias, en reciprocidad de ideas, sugestiones e iniciativas, que serán el fiel reflejo de las inquietudes y conquistas en el campo de nuestra especialidad. Su nombre no podía ser otro que el de la Revista de Ortopedia y Traumatología Latino Americana, con que fue bautizada.


Pocas especialidades, dentro de las ciencias médicas, han tenido, como la nuestra un desarrollo y expansión más promisorios, tal vez, porque ciertas enfermedades como la tuberculosis osteoarticular y la parálisis infantil, las dos hecatombes más terribles en la historia del hombre, la reclamaron a su hora con apremio, proporcionándole el material humano, que pedía ser urgentemente restaurado en su parte física, dentro de las mayores posibilidades.


Por una feliz coincidencia, contados sectores de la medicina, como el de la especialidad que con tanta vocación y entusiasmo cultivamos, se prestan tan admirablemente para su difusión objetiva, y ello contribuye indudablemente a la fácil propagación y conocimiento.


Las nuevas concepciones patogénicas, los métodos quirúrgicos o sus modificaciones, el invento del instrumental con que se realizaban, fueron expuestos de manera gráfica y singularmente didáctica. Se palpaban los grandes beneficios de poseer una entidad como portavoz, que haría su parición cada tres meses. Esta circunstancia facilitaría a sus suscriptores, dar cumplida satisfacción a su existencia, trasmitiría el conocimiento sin tardanza de cualquier novedad y el canje de puntos de vista, que permitiría con la debida antelación ir seleccionando el acervo bibliográfico, que luego podría ser tratado y discutido, si hubiere lugar, en un próximo congreso, con evidentes ventajas de tiempo y de acierto en la preparación del temario; en una palabra, la circulación de la revista y su lectura detenida, entrañaría, en el fondo poseer un congreso permanente en potencia.


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